SEGUNDO DEBATE- PROYECTO DE ASISTENCIA ECONÓMICA PARA MAYORES DE 70 AÑOS
Miércoles, 29 de julio de 2009

?HD. JOSÉ ISABEL BLANDÓN
Antes de referirme a lo específico del articulado del proyecto de ley, sobre el cual tenemos varias observaciones, quería hacer unas consideraciones de carácter general.

En mayo del 2005, cuando se discutía en esta Asamblea la Reforma a la Ley de la Caja del Seguro Social como miembro de la Comisión de Trabajo, en aquel momento representante de la bancada Panameñista, nosotros planteamos en reiteradas ocasiones en ese debate que el tema de discusión sobre la Caja del Seguro Social no debería ser exclusivamente el tema actuarial, que el problema de la seguridad social en Panamá no era el problema de la finanza de la Caja del Seguro Social si cuadraban o no cuadraban, sino que el verdadero problema de la seguridad social en Panamá es que había seguridad social para unos cuantos. Pero que la mayoría de los panameños no tenían derecho a una jubilación, y las estadísticas que manejábamos en aquel entonces, estamos hablando de mayo del 2005, según nos la dio la Caja del Seguro Social, eran las siguientes:

En cuanto a hombres y mujeres en edades de jubilación que se encontraban pensionados al 31 de diciembre del 2004, porcentualmente hablando de hombres en edades de sesenta y dos años o más que estaban efectivamente recibiendo una pensión de la Caja del Seguro Social, el 46.7 %, es decir, el 53. 3 % de los hombres mayores de sesenta y dos años en el 31 de diciembre del 2004, no recibían una pensión de la Caja del Seguro Social más de la mitad, pero el asunto era mucho más dramático cuando vamos a las mujeres.

En el caso de las mujeres, al 31 de diciembre del año 2004, el 37 % de las mujeres mayores de cincuenta y siete años, que es la edad de la jubilación en el caso de las mujeres, el 37 %, solamente ese porcentaje estaba recibiendo jubilación, el 63 % de las mujeres mayores de cincuenta y siente años, en el 2004, no estaban recibiendo una pensión de la Caja del Seguro Social. Nosotros planteábamos ya en ese momento, como un panameñista, que el gran debate de la seguridad social, tenía que girar en torno al tema de la cobertura y no en torno al tema de las finanzas y la balanza actuarial de la Caja de Seguro Social, no, e indicábamos en las conclusiones de ese Informe de Minoría, que lo presentamos con suma responsabilidad, un informe de cincuenta páginas, pero un informe en donde había planteamientos de fondo, y no simplemente transcripciones. Allí, nosotros planteábamos lo siguiente, y me voy a permitir leer, para recordarlo.

?Asimismo, consideramos que Panamá debe plantearse alternativas imaginativas para atacar el problema de la cobertura. Hay países donde existen pensiones asistenciales para los no cotizantes, como es el caso de Colombia, y donde hay programas especiales para incorporar a las mujeres a la seguridad social, así como también a los sectores rurales e informales. Se trata de no cerrarnos a estudiar posibilidades innovadoras o que se aparten de recetario normal que se considera al momento de evaluar este tipo de reforma.?

Eso lo decíamos en el Informe de Minoría en mayo del 2005. Durante el debate de ese mismo proyecto de ley de la seguridad social, en una sesión permanente que tomó 26, 27, 28, 29 y 30 de mayo del 2005, en la segunda vuelta cuando nos tocó hablar sobre el tema de las Reformas de la Seguridad Social, planteamos lo siguiente, y esto, refiriéndonos a un documento que, señor Ministro, si ustedes no lo tienen, el MIDES, yo les recomiendo tratar de ubicarlo, que es el informe que hizo el señor Carmelo Mesa-Lago, en marzo del 2005, sobre el tema de la seguridad social, y donde el señor Carmelo Mesa-Lago planteaba allí, al gobierno de Martín Torrijos que una de las alternativas para atacar el problema de la cobertura era establecer en nuestro país un programa de pensiones asistenciales, que eso es lo que estamos hablando aquí. Esto de los cien dólares para los mayores de 70, se conoce, técnicamente, como pensión asistencial. Y el señor Carmelo Mesa-Lago, en el 2005, hizo un cálculo de lo que significaba para el Estado panameño hacer ese aporte, para que aquellos que no tenían derecho a una jubilación, recibieran esta pensión asistencial.

Y nosotros planteábamos lo siguiente, en ese momento, en mayo del 2005: ?este documento también señala el ánimo de aumentar la cobertura, -me refería al documento del señor Carmelo Mesa-Lago- que se apliquen programas de pensiones asistenciales, pensiones no contributivas?. ¿Qué quiere decir eso?, que para recibir esas pensiones, no tienes que haber contribuido al sistema de seguridad social, y el Estado prevé esa posibilidad porque entiende que hay gente que no tiene los recursos para contribuir a la seguridad social, pero que debe tener y el Estado le debe garantizar una jubilación cuando llegue a una edad en la que no pueda generar ingresos por sí mismo y eso no es algo que solo existe en los países desarrollados.

Fíjense, aquí en el ámbito de América Latina tienen pensiones como estas, Argentina, Brasil, Costa Rica, Cuba, Chile, Uruguay, Colombia, República Dominicana y Venezuela. Los dos vecinos de Panamá: Colombia y Costa Rica tienen pensiones asistenciales, y esa es la respuesta más justa, equitativa y solidaria para los trabajadores del sector agropecuario, para aquellos trabajadores que le están diciendo, en aquel entonces, como la gran solución: aquí hay un fondo de retiro anticipado autofinanciable en el que tendrán que aportar, si quieres tener ese fondo. Cómo decirle a un trabajador cañero, a un trabajador de los cafetales, a un trabajador bananero, que reciben recurso no por los doce meses del año, sino por cuatro o seis meses al año, en el mejor de los casos, que reciben recursos inferiores a los doscientos balboas, en algunos casos, ciento sesenta balboas al mes, que tienen que contribuir. Cómo decirle que se saquen del bolsillo, señor Presidente, decíamos en aquel momento, cinco, seis o diez dólares, eso se lo estaríamos sacando de la boca.

Entonces, si queremos darle solidaridad al sistema, busquemos el mecanismo para financiar esas pensiones asistenciales. Aquí la respuesta del gobierno, y me refiero al gobierno de Martín Torrijos, ha sido contraria a lo que decían en campaña electoral, que eso no se puede. No se puede, no es posible hacer, no hay dinero para hacerlo.

Entonces, es que en República Dominicana, en Costa Rica en Colombia, en Cuba hay más recurso que en nuestro país para poder buscar una fórmula que permita incorporar al sistema de seguridad social a los más pobres de nuestro país, pero no se ha querido ver esas alternativas, porque aquí lo único que importa, reitero, es quitarle al Estado lo que ven como la pesada carga de la seguridad social y dejar a la Caja de Seguro Social a que se defienda por sí misma. Eso lo decíamos en mayo del 2005.

Y cuando aquí se habló por primera vez del tema de la Red de Oportunidades y ahí quiero contestarle al colega diputado de San Miguelito que ya no lo veo, como dijo alguien aquí, tiene la mala costumbre de hablar y retirarse después de que ha hablado. Nosotros criticamos y planteamos en ese momento que el sistema de Red de Oportunidades, ese sí se prestaba para la politiquería, y señalábamos de acuerdo a la experiencia de otros países, que era mucho más neutral, mucho más equitativo, y mucho más independiente de los vaivenes políticos establecer el programa de pensiones asistenciales, ¿por qué? Porque la pensión asistencial la debe recibir toda aquella persona que tenga más de la edad establecida, en este caso, setenta años y que no esté recibiendo una pensión de jubilación. Todos ellos sin distingo de partido, sin que quepa ninguna discrecionalidad, todos ellos deben recibir esa pensión asistencial de cien balboas al mes.

En el caso de la Red de Oportunidades, los funcionarios del MIDES deciden quién está en extrema pobreza, quién no está en extrema pobreza, y se dio el caso durante el pasado gobierno señor Ministro, que había personas que estaban laborando en el gobierno o que eran esposas de funcionarios públicos y estaban recibiendo los cheques de cincuenta balboas en el Programa de Red de Oportunidades. Muy lejos de una situación de extrema pobreza, pero eran personas allegadas a quienes decidían a quién se les entregaban los cheques. Porque en el Programa de la Red de Oportunidades sí hay esa discrecionalidad y es esa discrecionalidad la que permite y da el espacio a la politiquería.

En este, por el contrario: si tú tienes setenta años y no estás recibiendo una pensión, no importa si eres PRD, si eres Cambio Democrático, si eres Panameñista, si eres Molirena o no eres de ningún partido, tú tienes el derecho a recibir esa pensión de cien balboas, y nadie te puede objetar ese derecho, porque no está a la discreción del funcionario determinar que le corresponde o no le corresponde recibirlo, si cumple con los requisitos que establece la Ley.

Así que, para tranquilidad del colega que ya no está, y ojala lo esté escuchando por la radio, aquí no va a haber cabida a la politiquería, porque los criterios son objetivos, muy distinto a los del Programa de la Red de Oportunidades. Y, además, y reitero, esto es algo que ya existe en otros países, y lo mencionábamos cuando se hacían estas discusiones en la Asamblea Nacional, y se lo dijimos a la entonces Ministra de Desarrollo Social, la licenciada Roquebert en la Comisión de Presupuesto hace casi tres años ya.

A través de este programa asistencial, se le da oportunidad también de que se ocurra una profunda transformación a lo interno de las familias panameñas. ¿Por qué digo esto?, porque hoy en día, en muchas familias, estos abuelitos, abuelitas que no pueden trabajar y que no generan un ingreso, que no reciben una pensión constituyen objetivamente una carga para esa familia, y son en muchos casos abandonados por sus familiares y son personas que quedan profundamente heridas en su autoestima. Ahora, a través de este apoyo que ellos o ellas van a recibir de esta pensión asistencial su posición dentro de su familia cambia radicalmente, y la experiencia de Brasil ha sido por interés o por lo que queramos señalar, es que por un lado esos abuelitos tienen ahora un recurso que los hace valorarse a sí mismos y les da un lugar especial dentro de sus familias, porque ya no son una carga. Constituye sobre todo en hogares de extrema pobreza ahora, es la principal fuente de ingreso y eso ha sido un profundo cambio social en Brasil, en donde se ha analizado y existen estudios al respecto.

Entonces, yo creo que esta iniciativa el Vicepresidente de la República y Presidente del Partido Panameñista, Juan Carlos Varela, estuvieron planteando durante la campaña electoral como una de sus propuestas portaestandarte. Es una propuesta de profunda significación social y va en consonancia con lo que durante el pasado gobierno, desde la oposición, los diputados del Partido Panameñista estuvimos planteando, que el tema de la seguridad social porque no es otro el tema que estamos discutiendo cuando hablamos de estas pensiones asistenciales, tiene que ser visto también y sobre todo desde la perspectiva de la cobertura.

Tenemos que ver esa situación grave de un país, donde en el 2004, antes de la reforma del 2005 del Seguro Social, más del 50% de la población en edad de jubilación no recibió una jubilación, y yo estoy seguro, señores diputados, señor Ministro, que si hoy en el 2009 hiciésemos una evaluación de cuál es la situación actual cinco años después producto de las reformas del 2005, quizá, la Caja de Seguro Social tenga mayores recursos, pero estoy seguro que la cobertura será peor hoy, cinco años después que la que era en el 2004 y que si en el 2004 había un 53% de panameños en edad de jubilación que no recibían pensión, cuidado que hoy ese porcentaje es mayor.

Entonces, ese es un tema que nosotros tenemos que ver con mucho detenimiento, y enhorabuena que el Gobierno del Presidente Martinelli en el primer mes de su gobierno viene a demostrar que sí es posible, que sí se puede ayudar a esa gente que no estaba recibiendo una jubilación. Aquello que el gobierno pasado no quiso hacer, ahora estamos demostrando, con menos de un mes de estar en el Gobierno, que sí era posible y que a esos viejitos no se les debió haber abandonado como se les abandonó por espacio de todos estos años.

Ahora señor Ministro, con respecto a los artículos que están en este proyecto de ley, quiero plantearle varias inquietudes, que la gente se acerca a nosotros y no los plantea. Fíjese usted, por lo menos la situación del 2004. En el 2004, el 40% de los pensionados de la Caja de Seguros Social, o sea, los que sí reciben pensión, estaban recibiendo pensiones iguales o menores a 175 balboas, el 40% en el 2004.

A mí me ha llegado gente a decir: Diputado, yo recibo una pensión, pero mi pensión es menor a los cien balboas al mes, entonces, ¿cómo quedo yo?, si la pensión asistencial es de cien balboas y yo estoy recibiendo una pensión de cincuenta, setenta balboas, que como el proyecto dice que el que recibe pensión no puede recibir la pensión asistencial, entonces yo no voy a recibir nada, a pesar de que con la pensión asistencial podría estar recibiendo más dinero.

Yo creo que ese es un tema que tenemos que considerar, yo no sé la cifra exacta de cuánta gente estamos hablando, por lo menos, en el 2004 que recibían 175 menos eran 54,452 personas, 54 mil jubilados que recibían 175 dólares al mes o menos, ¿cuántos de esos recibían cien o menos?, no lo sé, no lo dicen las estadísticas, por lo menos a la que nosotros tuvimos acceso, pero yo creo que ese es un tema que tenemos que entrar a considerar, ya sea que se les dé la oportunidad de acogerse a uno o al otro o que el programa les dé la posibilidad de que si está recibiendo setenta dólares, bueno, te vamos a dar los treinta para completar los cien, no sé, pero yo creo que eso es un tema que tenemos que entrar a considerar, señor Ministro.

Por otro lado, yo veo en el artículo 6 que dice lo siguiente: en los hogares beneficiados por la Red de Oportunidades en los que haya uno o más adultos mayores, estos podrán beneficiarse del programa?. Ese es un caso en donde hay Red de Oportunidades los adultos mayores que viven ahí también podrán beneficiarse de este programa de esta pensión asistencial.

Segundo caso. Los adultos mayores que sean beneficiarios directos de la Red de Oportunidades o de los Programas del Fondo de Bienestar Social serán trasladados inmediatamente a este nuevo programa?. Ese es otro caso, pero a nosotros nos han planteado la interrogante, yo quisiera tenerlo claro. Le voy a hablar de la comunidad de Kunanega, en el corregimiento de Ancón, donde yo soy Diputado. Esa es una comunidad mayormente de indígenas, allá en varios casos nos han dicho: ?Diputado, en mi casa mi papá y mi mamá los dos tienen más de setenta años, ninguno de los dos recibe pensión ni recibe jubilación?. Los dos, a pesar de que están en un mismo hogar, tienen derecho cada uno de ellos por separado a recibir la pensión esta de los cien balboas.

Yo quisiera tenerlo claro, porque como este artículo habla y no menciona ese caso, no sé si queda claro que eso sea así y sí creo que sería importante que aquí se dejara constancia en el debate, que se entiende que en ese caso lo pueden recibir las dos personas o las tres o las cuatro, según sea el caso, que hay residencias donde viven mucha gente en los sectores humildes de nuestro país, hay familias extendidas viviendo bajo un mismo techo. Esta es una interrogante.

Otro tema. En el caso del artículo 11, dice así: ?Que la persona beneficiada estará obligada como corresponsabilidad de cumplir con lo siguiente: 'Asistir regularmente a los servicios de salud, Participar en charlas, cursos y seminarios de orientación psicológica y de salud'. Cuando la persona beneficiaria no pueda atender estas obligaciones, deberá comparecer personalmente a la respectiva oficina del Ministerio de Desarrollo Social, cada seis meses.?

Posteriormente dice: ?Si la persona beneficiaria no puede movilizarse por ningún medio, corresponderá al Estado realizar las visitas médicas y sociales.?

Pero dice aquí y esta es la parte que a nosotros nos preocupa por lo menos en la redacción que tenemos aquí: Es requisito esencial presentar la certificación de atención médica del beneficiario o beneficiaria para corroborar que el mismo tiene derecho a recibir la transferencia.?

Estamos hablando, yo le entiendo en el tema de la Red de Oportunidades, porque en el tema de la red de oportunidades exigir esas certificaciones pues estamos hablando de gente que puede estar en la edad y en la condición de poder trasladarse y en las áreas indígenas señor Ministro para ir a cobrar ese cheque de la Red de Oportunidades hay madres que caminan por días para llegar al lugar donde se cobra el cheque del a red de oportunidades. Hay madres que caminan por días para llegar al puesto de salud, para atenderse y llenar la cartilla que le va a permitir cobrar el cheque de la Red de Oportunidades. Pero yo quiero decirle a usted aquí lo que le dijimos a la Ministra Roquebert en varias ocasiones.

Yo conozco gente muy cercana a mí, que trabaja en Nutre Hogar, en el área de Kankintú, y me decían estas personas: allá en el puesto de salud llegan los indígenas a recibir vacunas, y no hay vacunas. Llegan a recibir su atención médica, y no hay los insumos para hacerlo. Y, entonces, el médico se encuentra en una coyuntura muy difícil. La persona vino y no se le puede dar la atención aquí. No le pude poner la inyección que dice la cartilla que le debo poner, si no le pongo el gancho, no recibe el cheque, pero no le puedo poner el gancho, no por culpa de la persona, sino por culpa del Estado, que no tiene los insumos para prestarle la atención. ¿Entonces, qué hacían esos médicos? Le ponían el gancho, de que sí habían recibido la atención médica, a pesar de que no la había recibido, para que la persona pudiera cobrar su cheque.

Aquí estamos en una situación un poco distinta. Aquí estamos hablando de que puede darse el caso de beneficiarios del programa con ochenta, ochenta y cinco, noventa, noventa y cinco años de edad, mucha gente, posiblemente, postrada en su cama, en áreas remotas. Entonces, cómo decirles a estas personas, así sea cada seis meses, que se trasladen, personalmente, a la oficina del MIDES o que vayan, personalmente, a recibir una atención médica. Posiblemente, me dirán: pero es que aquí el artículo dice que si ellos no lo pueden hacer, el Estado los va visitar, ¿pero si el Estado no cumple? ¿Si el Estado no está en capacidad de ir a visitarlos, o no lo hace? ¿Vamos a sancionar al beneficiario del programa por la inacción del Estado? Porque si la persona no se puede trasladar hacia allá y el Estado no se traslada, ¿entonces, cómo va a obtener, el personal,, la certificación de atención médica, para efecto de recibir la transferencia?

Yo quiero plantear eso como una inquietud de carácter práctico, porque, si el funcionario que tiene que interpretar esto, lo interpreta con amplitud, no hay problema, pero, a veces, se quiere ser estricto, entonces, podrá haber casos en donde dirán: no, yo no te puedo entregar el cheque, porque tú no tienes un certificado de atención médica y mientras no me traigas el certificado, no te puedo dar el cheque, porque eso es lo que dice la Ley. Y la persona te podrá decir: es que mi abuelito de noventa años, no lo puedo parar de la cama y cómo hago, entonces, para traerlo acá y cómo hago, si ni lo puedo llevar a que reciba la atención médica, ni del centro de salud vienen a su casa a atenderlo. Yo creo, Ministro, que esa es una inquietud que hay que tomar en cuenta.

Finalmente, con respecto al artículo veinte, yo quiero decirle que para es mí es fundamental que haya una evaluación externa del programa. Yo creo que eso es sumamente importante y creo que eso es lo que ha fallado en el programa de la Red de Oportunidades. Y quiero aprovechar que usted está aquí para planteárselo.

Nosotros se lo dijimos a la Ministra Roquebert. Hay dos programas ahora mismo: uno, el que lleva la SENAPAN, en donde no se le da efectivo a la gente: se les dan unos bonos de alimentos. El otro, el que lleva el Ministerio de Desarrollo Social, en donde se le da efectivo. Nosotros siempre planteamos que había que hacer una evaluación, que no tenía sentido que hubiesen dos programas, uno en el que se dieran bonos de alimentos, otro en el que se diera dinero y que había que hacer una evaluación de cuál estaba funcionando mejor. No obstante, políticamente, era más conveniente para el gobierno que estaba de turno en ese momento, ponerse a repartir plata por ahí y lo trajeron a San Miguelito y lo trajeron a tantos lugares, para hacer política con el programa de la Red de Oportunidades, y nunca hubo una evaluación, de si realmente eso estaba ayudando a combatir la extrema pobreza en nuestro país y si ese dinero estaba llegando a donde tenía que llegar, y si estaba siendo utilizado en la forma que tenía que se utilizado, porque, lamentablemente, la situación del juega vivo en nuestro país es muy grave. Y aquí hemos escuchado casos. Por ejemplo: en el caso del SENAPAN, y el bono de alimentos, la gente iba, al principio, y agarraba el bono de alimentos y lo gastaba en azúcar para lo que es elaboración de licor casero, por llamarlo así, en vez de utilizarlo en alimentos, y en la SENAPAN, tuvieron que poner un límite y no se podían usar los cincuenta dólares del bono solamente en eso, porque iban y se gastaban cincuenta dólares en azúcar para elaborar licor, y cosas por el estilo.

Entonces, nosotros tenemos que establecer sistemas de seguimiento de este proyecto, muy estrictos, porque ¿cuál es mi preocupación? -y voy a terminar con eso, señor Ministro- en mi Circuito, donde hay muchos jubilados, -y yo veo, lamentablemente, muchos hijos y muchos nietos desalmados, yo no tengo otra forma de llamarlo, que llevan a sus abuelitos, a sus papás de ochenta y pico de años, a cambiar el cheque y por ahí mismo los lleva al stand de la financiera para empeñar el cheque para llevarse la plata ello- a mí, me preocupa que estos cien balboas no lleguen, en algunos casos, a cumplir los objetivos que se están diciendo aquí, sino, que ocurra esa situación, porque, reitero, estamos hablando de personas que, quizá, a sus ochenta, noventa años, ya no están en pleno uso de sus facultades mentales, y que se establezcan los criterios o los patrones estrictos y la supervisión para que se eviten abusos, y estos dineros lleguen donde, realmente, tienen que llegar a cumplir ese objetivo loable y necesario, de combatir la extrema pobreza de nuestro país, y darle el lugar que se merecen estos adultos mayores que tanto han aportado al país y que por las condiciones de la economía, no pudieron ya sea, porque estuvieran en el sector informal, o, porque, como amas de casa, nunca cotizaron, que tengan la oportunidad de tener una vida digna en los últimos años de su vida. Así es que, en ese sentido, señor Ministro, yo con eso termino.

Presidente, mi intervención, voy a tratar de redactar las propuestas de modificación, sobre la base de lo que estamos planteando, pero yo sí quisiera, Ministro, pedirle, no sé si usted o alguien de su equipo de trabajo que nos aclaren los puntos o las dudas que tenemos. ¿Qué pasa con aquellos que reciben una pensión o jubilación, pero que esa pensión o jubilación es menor a los cien balboas? ¿Cuál es su opinión sobre eso, si eso está contemplado o no, en este proyecto de Ley? Si no está contemplado, si lo podemos contemplar, ¿cómo recomendarían ustedes que lo contempláramos? Y, además, ¿qué pasa en el caso del hogar que no están en el programa de red de oportunidades, pero en donde hay dos o más adultos mayores que tienen más de setenta años y que no reciben una pensión? ¿Podrían esos dos o más adultos mayores, a pesar de compartir el mismo hogar, de ser esposos y esposas, recibir ambos, por separado, la pensión asistencial, el bono de los cien balboas de los que se están hablando en este proyecto de Ley? Esas serían las preguntas, Presidente.




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